¿Qué significa envejecer como un atleta?

Hay dos formas de envejecer.
La primera es la que todos conocemos.
La de quien, con el paso de los años, empieza a aceptar pequeñas renuncias como si fueran inevitables. Subir escaleras cuesta más. Agacharse duele. Jugar con los hijos o los nietos cansa. Viajar requiere más esfuerzo. Cada año se pierde un poco de capacidad.
Y, casi sin darte cuenta, dejas de hacer cosas que antes formaban parte de tu vida.


La segunda forma es muy distinta.
Es la de personas que llegan a los 60, 70 o incluso 80 años manteniendo una vida activa. Caminan con energía, levantan peso, viajan, hacen deporte, disfrutan de su independencia y siguen confiando en su cuerpo.
También han envejecido.
Pero no han dejado que el tiempo decidiera por ellos.
La diferencia entre unos y otros rara vez está en la genética.
Está en las decisiones que tomaron veinte o treinta años antes.


Envejecer como un atleta no significa competir


Cuando hablamos de Age Like an Athlete, no hablamos de medallas, récords ni de vivir entrenando.
Hablamos de adoptar una forma de cuidar el cuerpo.
Un atleta entiende que el cuerpo necesita estímulos para mantenerse fuerte. Entrena para conservar su capacidad de hacer cosas.
Esa es la diferencia.
No se trata de ser el más fuerte de la sala.
Se trata de seguir siendo capaz.
Capaz de cargar una maleta sin pensarlo dos veces.
Capaz de subir una montaña.
Capaz de levantarte del suelo con facilidad.
Capaz de jugar con tus nietos sin terminar agotado.
Capaz de vivir sin que tu cuerpo limite los planes que todavía quieres hacer.
Porque la verdadera libertad no es tener más tiempo.
Es tener un cuerpo que todavía pueda aprovecharlo.


El tiempo siempre gana… si no haces nada


A partir de los 30 años comenzamos a perder masa muscular de forma progresiva.
No ocurre de un día para otro.
Sucede poco a poco.
Tan despacio que apenas lo notas.
Hasta que un día te cuesta levantar el peso que antes era fácil.
Recuperarte tarda más.
Te fatigas antes.
Y movimientos cotidianos empiezan a requerir un esfuerzo que nunca habían necesitado.
La edad influye.
Pero no es la verdadera responsable.
El mayor problema es la falta de estímulo.


El cuerpo humano sigue una regla muy sencilla:


Lo que utilizas, lo conserva. Lo que dejas de utilizar, lo elimina.


Por eso la fuerza disminuye cuando dejamos de entrenarla.
Por eso la capacidad cardiovascular cae cuando dejamos de movernos.
Y por eso cada año sin cuidar estas capacidades hace que recuperarlas sea un poco más difícil.


Tu capacidad física es un ahorro para el futuro


Pensamos en ahorrar dinero para la jubilación.
Pero pocas personas piensan en ahorrar capacidad física.
Sin embargo, ambas funcionan de forma muy parecida.
Cada entrenamiento es una inversión.
Cada sesión de fuerza mantiene músculo que necesitarás dentro de veinte años.
Cada paseo, carrera o entrenamiento cardiovascular protege el corazón que seguirá acompañándote cuando tengas 70 u 80 años.
No estás entrenando únicamente para sentirte bien esta semana.
Estás construyendo el cuerpo con el que vivirás el resto de tu vida.


La mentalidad del atleta


Los atletas que envejecen bien no tienen un secreto.
Tienen prioridades.
Entrenan fuerza porque saben que el músculo protege la independencia.
Trabajan su capacidad cardiovascular porque quieren que su corazón siga siendo eficiente durante décadas.
Descansan porque entienden que recuperarse también forma parte del entrenamiento.
Y, sobre todo, no esperan a sentirse mal para empezar a cuidarse.
Actúan antes.
Porque saben que prevenir siempre cuesta menos que recuperar.


La mejor edad para empezar


Si tienes 35, 45 o 55 años, todavía estás a tiempo.
De hecho, probablemente estés en el momento más importante.
El cuerpo que tendrás dentro de veinte años no aparecerá por casualidad.
Se está construyendo ahora mismo.
Con cada entrenamiento.
Con cada noche de descanso.
Con cada decisión que tomas hoy.
No podemos detener el paso del tiempo.
Pero sí podemos decidir cómo queremos recorrerlo.


En Més Salut creemos en una idea muy sencilla


No entrenamos para hoy.
Entrenamos para seguir siendo capaces dentro de veinte años.
Porque la verdadera medida del rendimiento no es cuánto levantas hoy.
Es todo lo que seguirás siendo capaz de hacer cuando la mayoría haya dejado de hacerlo.


OUTLIVE AVERAGE.
Age Like an Athlete.


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